ARTÍCULO DE OPINIÓN Ana Beltrán

Podemos con el “Carnicero de Mondragón”

La presidenta del PPN, Ana Beltrán
La presidenta del PPN, Ana Beltrán

Escalofriante la imagen con la que este periódico, ABC, nos despertaba la mañana del miércoles 11 de abril. La presidenta del Parlamento de Navarra, de Podemos, conversando en apariencia amigable con Josu Zabarte, el “carnicero de Mondragón”, asesino de 17 personas, entre ellas un niño, y autor de 20 atentados, de los que afirmó, en otro medio de comunicación, que no se arrepentía.

Para los que vivimos en Navarra y vemos el día a día del Parlamento esta imagen, por desgracia, no nos sorprende. No es la primera vez que Ainhoa Aznárez, presidenta de la Cámara foral, actúa muy lejos de la ecuanimidad que requiere su cargo. Ya lo vimos cuando acudió a Alsasua a manifestarse a favor de los detenidos por agredir, presuntamente, a dos guardias civiles y sus parejas, en un acto que está siendo tratado en la Audiencia Nacional como presunto delito de terrorismo.

Lo vimos cuando acudió a un acto organizado por el Gobierno nacionalista de Uxue Barkos en el que se homenajeó a miembros de ETA.

Y lo vimos la semana pasada cuando permitió, e incluso presentó, un acto sobre presuntas mujeres torturadas en el que se faltó al respeto a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, con total impunidad.

Lo vimos también cuando organizó una exposición en el atrio del Parlamento con el objetivo de criticar a la Iglesia Católica, con cuadros ofensivos e insultantes. 

El Parlamento de Navarra es, o debería ser, la institución que nos representa a todos los navarros, pero desde que la preside Podemos, ha dejado de serlo, para convertirse en un lugar sectario y partidista, del que la presidenta hace uso para sus propios intereses o los de su partido.

¿Pero qué se puede esperar de quien pertenece a un partido que no quiere exigir a ETA que desaparezca, ni que pida perdón a las víctimas, o que contribuya a esclarecer los cientos de asesinatos que siguen sin resolverse?

El Partido Popular de Navarra presentó el lunes una Declaración Institucional, condenando el terrorismo de ETA, exigiéndole su disolución y pidiendo una asignatura que explique el dolor que ETA ha causado en Navarra, y en toda España.

Bildu no condenó a ETA. Con eso demostró lo que muchos pensamos: que el acto del sábado fue un montaje mediático, propaganda pura y dura. Ese fue el motivo por el que presentamos la Declaración Institucional, para conocer si algo había cambiado después del sábado. Ya vimos que nada.

Y Podemos, ese partido que preside el Parlamento, no votó a favor de exigir la disolución de la banda terrorista, ni de que pidan perdón a las víctimas, ni de que contribuyan a aclarar los asesinatos. ¿Cómo va a sorprendernos entonces ver la imagen, escalofriante, como decía al principio, de la presidenta Aznárez dialogando con el “Carnicero de Mondragón”?

El problema en Navarra es que Bildu y Podemos están compitiendo por ver quién es más radical, por ver quién representa mejor a la izquierda radical abertzale, a esa gente que ha vuelto a sembrar de “kale borroka” las calles de Pamplona. Y como a Bildu esa proximidad se le presupone, Podemos necesita hacerse un hueco.  Por eso Aznárez no duda en dialogar con un asesino, no duda en organizar actos contra los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y no duda en organizar exposiciones para mofarse e insultar a la Iglesia Católica y a los miles de navarros creyentes. 

Y  mientras Podemos y Bildu libran esa batalla campal por hacerse con el espacio radical, la presidenta del Gobierno, Uxue Barkos, gobierna con ellos, consiente estas actitudes, y no afea sus comportamientos. Y quien calla, otorga.

Navarra está en manos nacionalistas vascas, que la quieren hacer desaparecer para subsumirla en el País Vasco. Podemos y Bildu pelean por ser más radicales que nadie. Y mientras, Navarra pierde el tren del progreso, tanto económica, como social, educativa y políticamente.

Pero allá va la presidenta del Parlamento a “celebrar” lo que no merece celebración. Allá va la presidenta del Parlamento a conversar con un asesino. Allá va la presidenta del Parlamento a manifestarse en favor de quienes agredieron a dos guardias civiles.

Es la segunda autoridad de Navarra. Es quien preside la institución que debería representar a todos los navarros. Pero no nos representa. Por su sectarismo no merece ser la Presidenta del Parlamento. Y si tuviera algo de decencia, por su conversación con el “Carnicero de Mondragón”, debería dimitir. 

Ana Beltrán Villalba

Presidenta del Partido Popular de Navarra

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